viernes, 1 de septiembre de 2017

Cómo hemos cambiado. 14 años del último derbi, la transformación de la imagen de los futbolistas



Sporting y Oviedo volverán a enfrentarse el próximo 10 de septiembre. Han pasado más de 14 años desde el último derbi asturiano cuando la imagen de los futbolistas era bien diferente a la de ahora.


El 22 de junio de 2003 mientras el Real Madrid presidido por Florentino Pérez festejaba un nuevo título de Liga, el Real Oviedo certificaba su descenso a Segunda B. Fue precisamente aquel año, concretamente el 18 de mayo en el Carlos Tartiere, la última vez que se disputó un derbi asturiano. Entonces ganaron los azules por dos goles a uno. Ahora, casi tres lustros después, Sporting y Oviedo volverán a verse las caras. Será el próximo 10 de septiembre en El Molinón.


Mucho han cambiado las modas, costumbres y estilos desde aquel año. Coincidiendo con el cambio de siglo el fútbol se convirtió en la gran industria del ocio mundial. En la temporada 2002-2003 el Oviedo de Manuel Lafuente manejaba un presupuesto de 7,8 millones de euros mientras que el de sus vecinos de Gijón, con Juan Pérez Arango al frente, ascendía a 9. Eran otros tiempos aunque el fútbol ya empezaba a navegar en un océano de billetes. Sobre el terreno de juego se midieron Amieva y Geni, entre otros por el conjunto azul, contra Samuel y un ya prometedor y jovencísimo David Villa, la última gran perla de Mareo que ya destacaba en el once rojiblanco. En aquellas plantillas los futbolistas apenas lucían tatuajes ni piercings. Fue paulatinamente a partir de esa época cuando los jóvenes deportistas pasaron a convertirse también en atletas, modelos e imagen de marcas multinacionales.


Cortes de pelo y peinados, barbas y afeitados, tatuajes y vestimenta evidencian cuánto ha evolucionado la imagen personal, esa que tanto mimaba el inglés David Beckham, el fichaje mediático del Real Madrid aquel verano y el primero en demostrar que el futbolista de élite no sólo vive de meter goles o participar en mundiales sino también de explotar su imagen fuera de un estadio. A esa transformación sin freno han contribuido, en gran media, el progreso tecnológico y la globalización mundial. Un estudio señala que en 2003 apenas el 27,4% de los españoles usaba Internet. Ahora gracias a Facebook, Twitter, Instagram o WhatsApp, las fotografías de las estrellas del fútbol ‘viajan’ de un lugar a otro del mundo en cuestión de segundos y ponen al alcance de todos ese espejo en el que mirarse y al cual tratar de imitar, especialmente la juventud.
  

Constantes cambios de cortes de cabello, peinados, trajes más o menos llamativos, ropa de sport, nuevos tatuajes, barbas, transparencias, color… Hoy el comportamiento estilístico de los futbolistas da lugar a artículos en periódicos o vídeos en programas de televisión. Basta fijarse en lo que se habla del pelo de Neymar, lo que se comenta del vestido de Dani Alves o lo que se fijan en los tatuajes de Sergio Ramos. Los futbolistas de ahora generan tendencias y su repercusión mediática va más allá del mero aspecto deportivo.


En 2003 eso aún no se vivía. El análisis de peinados y vestimenta quedaba alejado del mundo del fútbol. Se reservaba a otro tipo de escenarios, como el anuncio del compromiso del heredero de la Corona, el Príncipe Felipe, con la periodista ovetense Letizia Ortiz. Fueron aquellos años el comienzo de todo. Amieva, que tenía 27 años cuando disputó el recordado último derbi, lució casi siempre la misma imagen de media melena, peinándola con sus dedos. En el lado opuesto, el ‘guaje’ Villa que con 22 años iniciaba una meteórica y exitosa carrera deportiva acompañada de innumerables cambios en su estilo personal. Pelo engominado, más largo, más corto, perilla, barba, sombra o lunar indio, pendientes… Quizá estos dos ejemplos sirvan para marcar esa evolución radical que han experimentado los futbolistas en estos últimos 14 años, el tiempo que ha pasado desde aquel derbi.






Ramiro Fernández Alonso
Psicoesteta




PELUQUERÍA PSICOESTÉTICA RAMIRO
Arquitecto Reguera, 11
33004 Oviedo
985 243 268
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jueves, 20 de abril de 2017

Oviedo, todo cambios menos uno. El carácter hospitalario que la ciudad mantiene a pesar del paso del tiempo

Periódico La Nueva España, publicado el 10.04.2017


En los últimos días, tras recibir el galardón "Ovetense del Año 2016", han sido varios los clientes y amigos que me han preguntado sobre cómo ha cambiado la ciudad desde mi llegada, en el año 1965, hasta hoy. Es difícil resumir en una conversación de unos minutos, o en estas líneas, cuál es mi punto de vista al respecto y quizá por ello les respondí: ¡en todo! Sin embargo, en esos momentos de sosiego que busco a diario para reflexionar y dejar volar la inspiración supe que estaba equivocado. Hay algo que, a pesar del paso del tiempo, no ha cambiado en absoluto.

Llegué a la capital en 1965 para terminar el servicio militar obligatorio que había comenzado en el Centro de Instrucción de Reclutas del Ferral del Bernesga, en León, y previo paso fugaz por Intendencia en Valladolid a las órdenes del capitán don Germán Casares Vega. Mi primera impresión es que Oviedo era una ciudad eminentemente universitaria y comercial y que la programación cultural no hacía justicia al ambiente docto y señorial que emanaba en muchos rincones. Ópera, cine y fútbol los domingos. Poco más. Tenía la sensación de que los ovetenses seguían dormitando la siesta clariniana soñando con su pasado regio o estuvieran presionados por los tonos grises y negruzcos del hollín bélico que aún manchaba las fachadas.

De aquello sólo quedan recuerdos. Oviedo, en particular, y Asturias, en general, han experimentado una brillante transformación que comenzó en las últimas décadas del siglo pasado; inercia que se consolidó con el comienzo del nuevo milenio y que hoy sigue imparable a pesar de los frenos que algunos tratan de activar por intereses que no vienen al caso. Es como si del blanco y negro televisivo hubiéramos pasado al color cinematográfico, como si nos hubiéramos despertado de aquella siesta con un deseo de vivir ilusionante, activo y vibrante.

Oviedo puede presumir ahora de una oferta cultural plagada de actividades. El ruido del viejo tranvía desapareció por completo el 2 de septiembre de 1956, fecha en la que circuló por última vez, y no fue sustituido por el de los coches. Oviedo es una ciudad para los ciudadanos, para los peatones, para pasearla y disfrutarla, para contemplar las fachadas y ver en muchas de ellas el legado de la historia.


A esa transformación estética, cultural y vanguardista se sumaron infinidad de iniciativas impulsadas por vecinos de la ciudad que, entre todos, han hecho de Oviedo un lugar que atrae cada año a miles y miles de visitantes. Quizá, si hay que destacar alguna, esa sea la ceremonia de entrega de los ahora Premios "Princesa de Asturias". Unos galardones que convierten a Oviedo en la capital mundial de la cultura, de la ciencia, del arte, de la concordia, de las humanidades y de la libertad. Al menos durante unos días al año, Oviedo es el foco de atracción informativa y su imagen da la vuelta al mundo exportando los mejores valores humanos y sociales.


Oviedo es hoy una ciudad abierta, moderna y cosmopolita pero, como decía al principio, hay algo que no ha cambiado desde aquel 1965. La ciudad y sus ciudadanos, Oviedo y los ovetenses, siguen siendo igual de hospitalarios y acogedores. Cualquiera que llegue por vez primera se sentirá como en casa, arropado como si siempre hubiera estado aquí. Eso es algo que se mantiene con el paso del tiempo, como costumbre de generación en generación, como idiosincrasia del ADN de los ovetenses, como seña de identidad de unos vecinos que no olvidan su pasado pero que miran al futuro con la confianza de hacerlo en una tierra que evoluciona sin descanso y con un rumbo esperanzador.









Ramiro Fernández Alonso
Psicoesteta



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martes, 7 de marzo de 2017

La "IMAGEN" de un MÉDICO- La trascendencia de una imagen personal "adecuada" en un líder sanitario reconocido por paciente y sociedad



La profesión médica en la cúspide de la valoración social.
Es tradición, historia y actualidad que la profesión médica aparezca siempre en la cúspide de la pirámide de todos los estudios de valoración social. Este alto aprecio por la labor sanitaria se mantiene intacto incluso en las épocas de crisis económica y de valores humanos, por cuanto se considera inaplicable cualquier tipo de recortes en materia de Sanidad, junto con la Educación.

La salud siempre será lo que importa, más aún si otras esperanzas e ilusiones humanas se desvanecen. Cuando el gordo de la lotería mira para otro lado y merman los proyectos vitales siempre queda la confianza de que es posible el desarrollo personal si la salud acompaña.

Pero, si la salud es trascendental, ¿qué relación se puede establecer entre la Sanidad y la estética o belleza? Sencillamente:
¡La salud se tiene y la estética se muestra!, ¡se manifiesta!.

La “imagen del paciente para el paciente"
Los pacientes, generalmente legos en Medicina, “no realizan analíticas clínicas para relacionarse”, pero son capaces de aplicar sus propios cánones de análisis para poder afirmar si los amigos y familiares muestran "buen o mal aspecto" o presentan "cara saludable o enfermiza". Es ese rostro, esa imagen la que vincula la salud con la estética.

La apariencia externa permite comprender las posibles fluctuaciones del estado general físico y anímico de los demás y, por ende, adecuar las relaciones sociales.


La “imagen del médico para el paciente"
Este proceso se debe al simple hecho de que la salud no es un estado constante y fijo, sino una sucesión de altibajos que necesita a menudo de la intervención externa para restablecer el equilibrio físico. Por ello, en la relación con los profesionales de la Medicina "el paciente espera encontrar una imagen personal" que coincida con su concepción personal de la estética de la salud.

Todo doctor es un líder sanitario con reconocimiento previo por parte del enfermo.
Por consiguiente, necesita mostrar una imagen profesional y personal acorde con ese liderazgo, ya que, si a todo dirigente se le conmina poseer y mantener una apariencia de buena salud para ejercer su liderazgo, mucho más exigible lo debe ser para quien desempeña las funciones de atender y cuidar de la salud de los ciudadanos.


La necesidad afectiva del paciente
El avance de la medicina ha sido, es y seguirá siendo espectacular y esperanzador gracias a la comunicación y alta tecnología. Pero conlleva cierta deshumanización que choca frontalmente con la necesidad de relación afectiva que precisa el paciente para sobreponerse y mantener la confianza y el optimismo. Por lo tanto, una imagen personal y profesional adecuada de los equipos médicos puede contribuir a dulcificar las relaciones humanas en tan delicados procesos y permite superar la simple asepsia que siempre se presupone en toda actividad sanitaria.

Ofrecer una buena imagen personal no es ni un lujo, ni un capricho, sino una obligación para el desarrollo de las relaciones humanas.




Autores:
Ramiro Fernández Alonso (psicoesteta)
y David Calvo Temprano (Médico).

Publicado en coreradiologico.com

lunes, 14 de noviembre de 2016

La gran fiesta de la cultura. La relevancia y repercusión de los Premios



"La gran fiesta de la cultura". Así definió el Rey Felipe VI la ceremonia de entrega de los premios "Princesa de Asturias" durante su discurso del pasado año en el Teatro Campoamor. Oviedo y Asturias vuelven a concitar la atención de medio mundo con motivo del reconocimiento y distinción de quienes son portadores de atributos como el progreso, el trabajo, la excelencia o el compromiso.


Los valores más nobles del ser humano encuentran en esta cita anual el mejor espejo para reforzar el compromiso de que un mundo mejor es posible. Los galardonados, en ese afán por descubrir, crear o imaginar constatan que es deber conjunto tener esperanza en el futuro a pesar de los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Este año han recogido el premio Núria Espert (Artes), James Nachtwey (Comunicación y Humanidades), Mary Beard (Ciencias Sociales), Hugh Herr (Investigación Científica y Técnica), Javier Gómez Noya (Deportes), Richard Ford (Letras), la Convención de la ONU para el cambio climático y el Acuerdo de París (Cooperación Internacional) y Aldeas Infantiles SOS (Concordia) y a todos ellos les dedico mi más sincera felicitación.


Año tras año, en Oviedo se reafirma una alianza por alcanzar un desarrollo más justo y equitativo. Humildad, generosidad, justicia, paz, tolerancia, respeto y confianza son algunos de los méritos que vuelven a encarnar los galardonados en esta nueva edición de la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias.


De Núria Espert se ha destacado que representa la recuperación y continuidad de la gran tradición del teatro español siendo una eminente figura de la escena mundial; del reportero gráfico James Nachtwey que ha sido testigo del sufrimiento humano cubriendo una treintena de conflictos bélicos y crisis humanitarias sin abdicar de los principios éticos del informador; de la catedrática Mary Beard, su capacidad para integrar el legado del mundo clásico en nuestra experiencia del presente; del investigador Hugh Herr, líder mundial de la biónica, sus aportaciones que permitirán mejorar la calidad de vida de millones de personas; del triatleta Javier Gómez Noya, su incontestable y brillante palmarés; del escritor Richard Ford, la emoción de sus relatos; del Acuerdo de París, su importancia como proyecto de futuro para ayudar a todos los países del mundo a avanzar juntos hacia un modelo más limpio y sostenible, y de Aldeas Infantiles, su contribución durante más de setenta años a la protección de niños en todo el planeta.


Asturias y todos los asturianos y la Fundación Princesa de Asturias y todos cuantos trabajan en ella apreciamos el esfuerzo de quienes ayudan de una u otra manera a construir un entorno mejor. Estos galardones que traspasan fronteras son el mejor reconocimiento a su encomiable labor y se enmarcan dentro de una ceremonia organizada siempre de forma brillante y profesional, proyectando una imagen inmaculada de una tierra que presume de ser su escenario.


La gran fiesta de la cultura muestra Asturias en todo su esplendor durante unos días en los que acogemos a las más ilustres personalidades y entidades que nos trasladan un mensaje de esperanza. Sin duda alguna es un orgullo tener la oportunidad de recibirles, homenajearles y darles cada año la bienvenida a nuestra tierra, a su casa.






Ramiro Fernández Alonso
Psicoesteta






PELUQUERÍA PSICOESTÉTICA RAMIRO
Arquitecto Reguera, 11
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lunes, 17 de octubre de 2016

Derbi entre peluqueros




Ramiro Fernández y Diego Chamorro crean tendencia en el fútbol español con sus cortes y peinados en la Roja, el Barça, el Oviedo y el Sporting pese a separarles 47 años

Ramiro Fernández y Diego Chamorro representan la experiencia y la frescura de la peluquería masculina y crean tendencia con sus cortes, técnicas y peinados en el fútbol español. El primero en La Roja y el segundo en las filas del Oviedo y el Sporting, además de algún que otro azulgrana. Pese a que les separan 47 años de edad y su estilo en el vestir es completamente opuesto, la innovación estética y la marca Oviedo es su denominador común. Ambos profesionales admiran el trabajo mutuo y son los autores de complicados diseños capilares, pero hasta la llamada de LA NUEVA ESPAÑA no se conocían personalmente.

"Eres muy bueno, aunque no debes relajarte. El camino es largo", dice un Ramiro afeitado y con corte de pelo clásico como su traje de chaqueta de rayas, camisa blanca y sin corbata. "A ver si me llevas contigo a peinar a la selección. ¿No necesitas un oficial?", le responde Diego, que es un chaval de barba, pelo desmechado y camiseta por fuera del vaquero, cadena metálica y zapatillas deportivas. Se estrechan la mano y sacan sus armas de trabajo diarias. Tijeras, peines y maquinillas casi idénticas, al contrario que su clientela, con nombres de jugadores diferentes. Iker Casillas o Sergio Ramos para uno. Y Michu o Nacho Cases para otro.

Ramiro viaja desde hace 25 años con La Roja para dejarla impecable. De hecho, estuvo con el combinado de Lopetegui en los partidos disputados en Italia y Albania. "Soy el último romántico de la peluquería masculina en este país". A sus 73 años y en plena celebración de las bodas de oro como peluquero asentado en la capital asturiana -en la calle Arquitecto Reguera desde 1984- la definición preferida de sí mismo es psicoesteta. "Aunque se han reído mucho de mí por eso", matiza.


Diego, conocido como Chamorro, explica que la barbería le ganó el partido al fútbol. Y es que dio patadas al balón a nivel profesional antes de coger las tijeras. Se formó en el Astur, estuvo en el Sporting B, en el Urraca, en el filial del Oviedo y en el primer equipo azul. "Un domingo jugué mi último partido y el lunes abrí la barbería". De eso hace dos años y por su local del paseo de La Florida, "Barber Shop", ahora pasan los jugadores del Oviedo y el Sporting. Además, en septiembre le llamaron los azulgranas Rafinha y Neymar horas antes de saltar al Molinón. Fue al hotel de concentración para arreglarles el corte. Muy apurado. En especial a Rafinha, al que Neymar le había hecho "un estropicio" con la maquinilla eléctrica.


Hablan de todo. Desde los mejores peines pasando por afeitados con navaja y dibujos geométricos, hasta peculiaridades de la clientela. "Si un hombre dice que le da igual perder pelo o quedarse calvo, miente", afirma Ramiro. "Por supuesto", replica Diego. Los dos creen que tienen alma de psicólogos por aquello de saber lo que le pasa por la cabeza al que cortan el pelo y encontrar el "look" que mejor le defina. "Por ejemplo, cuando yo le arreglo el pelo a Pujol parece que no ha pasado por la peluquería, pero eso es lo que le va. Sería impensable cortarle la melena. Los mechones deben llegarle hasta debajo de la nariz. Perdería fuerza", insiste Ramiro, que defiende a capa y espada y gran solemnidad que la obligación de un peluquero es saber de psicología, dermatología, química ("Si no tenemos cuidado podemos dañar los ojos del cliente con los tintes"), dibujo artístico, nutricosmética, idiomas ("No puede uno quedarse callado en el extranjero") y redes sociales. Le encantan los ejemplos. "Mira, no puedo dejar que Sergio Ramos se eche las cremas que le compra su novia. Tiene que tener en cuenta su ph, las veces que se lava al día el cuero cabelludo o la calidad del pelo, entre otras cosas".

"Oye, me tienes que regalar un libro de los tuyos. Tu biografía". A Chamorro se le cumple el deseo porque Ramiro saca el libro de su bolsa. "Venga, te lo dedico". Ambos acuerdan ir a arreglarse el pelo a la casa del otro. Y es que, ¿quién se lo corta a ellos? Aseguran que confían en sus colaboradores porque trabajan con ellos codo con codo, pero una promesa es una promesa.


E. VÉLEZ 17.10.2016 Periódico La Nueva España

miércoles, 12 de octubre de 2016

Cincuenta años agradecido a Oviedo




Han pasado 50 años desde aquel 6 de octubre de 1966, cuando abrí la puerta por primera vez de la peluquería situada en la plaza Juan XXIII. Fue un día especial, inolvidable. Acababa de licenciarme del servicio militar en el Gobierno Militar y tenía que empezar a volar por mi cuenta, tras dejar atrás mi infancia en la aldea de San Miguel de Nembra, en el concejo de Aller, y unos años de estudio en Balmaseda (Vizcaya). Antes ya había trabajado ayudando a mi hermano en la barbería que regentaba en el puerto de El Musel y había aprendido técnicas y destrezas propias del oficio en una peluquería de Gijón.


Mucho han cambiado las cosas desde entonces. La renta de aquel local era de 2.600 pesetas al mes y un corte de pelo y afeitado costaban 20 (hoy, en euros y sumándole el IVA, serían unos quince céntimos). Los inicios, como siempre, fueron muy duros y complicados, pero, a base de esfuerzo, trabajo y dedicación, poco a poco fuimos saliendo adelante. Escribo en plural porque para poder alcanzar el medio siglo de historia empresarial en Oviedo ha sido fundamental el apoyo de todas las personas que a lo largo de todo este tiempo han trabajado conmigo. Me refiero a los 138 colaboradores que han pasado por mi salón, de los que 128 están triunfando en sus respectivas peluquerías y los otros diez siguen conmigo.

 Entre todos construimos unos pilares que atrajeron vuestra atención. Sois vosotros (nuestros clientes) quienes nos habéis dado alas para que día a día floreciera entre nosotros esa inquietud, esfuerzo, imaginación y arte necesarios para ofrecer un servicio impecable y una atención a la altura de lo que demanda una sociedad culta y preocupada siempre por su imagen como la ovetense y la asturiana.

Este medio siglo de historia ha estado marcado por la evolución y los múltiples procesos de transición económica, tecnológica, política y cultural que nos ha tocado vivir y en los que ha sido y sigue siendo preciso descubrir nuevos horizontes y trazar rutas desconocidas para capear el tormentoso mar de la globalización.


Hoy, cincuenta años después de aquel primer día, seguimos tratando de estar al lado de todos vosotros para que vuestros proyectos de realización personal y esa búsqueda de la felicidad se reflejen en vuestra imagen psicoestética. El deseo es el mismo: que todos los rostros irradien los más nobles ideales que los guían. Como dice un proverbio chino: "Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona".

En vuestro semblante veo afecto y consideración. Constato y agradezco lo mucho que he recibido, sin duda, el mejor tratamiento rejuvenecedor que podré tener nunca, y por eso siempre se verán mis ojos brillantes de ilusión, profundos de razonamientos y con la vivacidad necesaria para afrontar los nuevos retos que mi equipo y yo siempre mantenemos activos. Atrás dejamos años de esfuerzos e historias y por delante tenemos un camino lleno de aventuras. Ojalá podamos seguir contando con vuestra compañía.

Artículo publicado en el periódico La Nueva España, 9 de Octubre del 2016







Ramiro Fernández Alonso
Psicoesteta





miércoles, 28 de septiembre de 2016

Gracias, Gijón


Gracias es una palabra corta y fácil de pronunciar que conlleva mucho significado y un potencial muy poderoso aunque lamentablemente muchas veces nos olvidemos de su existencia. Llevo varias noches desvelado tratando de encontrar las mejores palabras para dar las gracias a Gijón y a todos los gijoneses. El próximo día 30 clausuraremos en la sala de exposiciones de la Caja Rural de Gijón, en la calle Álvaro de Albornoz esquina con Paseo de la Infancia, frente a los antiguos juzgados, la muestra "Psicoestética... mente hablando. 55 años de profesión".

Atrás queda el 17 de agosto, en plena Feria de Muestras, cuando la inauguramos. Aquel día estuve acompañado de muchos y muy buenos amigos que se convirtieron en los mejores embajadores de una exposición con la que pretendemos dar a conocer la historia de la barbería, uno de los oficios más antiguos de la humanidad, con un recorrido ameno, histórico e interesante que incluye objetos desde el siglo XVII hasta el XXI, caricaturas, viñetas y obras de arte.

Ha transcurrido un mes desde aquella fecha y no quería dejar pasar la oportunidad de agradecer a todos cuantos habéis pasado a visitarla y de animaros a quienes aún no habéis tenido la oportunidad.


Foto de Marco Vega- http://www.photolounge.es/

Agradecer es dar las gracias para siempre. Cuando reconocemos un favor que nos han hecho y damos las gracias establecemos un vínculo, un lazo que se mantendrá hasta que podamos corresponder o incluso, habiendo correspondido, conservar el sentimiento de forma perenne. Esto es precisamente lo que pretendo con estas líneas, dedicadas no sólo a los visitantes a la muestra sino también a la Caja Rural de Gijón y al Ayuntamiento, artífices de que pudiera ser posible y, como siempre, a mi magnífico equipo de colaboradores que me animan y empujan a diario a superar nuevos desafíos.


Foto de Marco Vega- http://www.photolounge.es/

Hay quien defiende que vivimos en una sociedad en la que hay el convencimiento, la creencia, de que "somos sujetos de derecho" y, por tanto, nos lo merecemos y tenemos derecho a todo, tanto en lo personal como en lo profesional, lo que implica que no tenemos nada que agradecer. Es como si todo lo que los demás hacen por nosotros fuera su obligación, lo damos por supuesto y, por tanto, no hay nada que agradecer ni nadie a quien agradecer. Somos indiferentes al esfuerzo, a los detalles o la generosidad de los demás.

A mi juicio es un error. Yo defiendo que necesitamos despertarnos con el agradecimiento en la boca. La gratitud nos permite establecer vínculos sanos y poderosos entre todos nosotros. De hecho, agradecer es recordar y sin duda alguna estos días en Gijón, la ciudad donde me inicié en el oficio cuando apenas tenía 15 años, quedarán para siempre en mi memoria.

Artículo publicado en el periódico la Nueva España






Ramiro Fernández Alonso
Psicoesteta






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